Bareta sin carreta


Reportaje cannabico

The Scientist es un documental de origen Israelí que narra cómo a principios de 1960 se realizó la primera observación de rigor científico al aplicar THC sobre sujetos humanos.

Cada uno de los participantes comió de una tarta que contenía 10mg. del ingrediente activo y el efecto fue distinto de persona a persona.

Alguien expresó que se sentía en otro mundo y solo deseaba relajarse sobre un sofá y disfrutar la experiencia. Otro individuo explicaba no sentir nada, pero extrañamente no podía parar de hablar y cada 10 0 15 segundos soltaba una carcajada.

No obstante, todos estaban tranquilos, más abiertos y atentos a las conversaciones y a la integración social. En poco tiempo cualquier efecto o sensación cesó.

La sustancia en prueba había demostrado no ser nociva en ningún sentido. Sin embargo, al igual que el alcohol y otras sustancias psicoactivas, el THC ⸺en menor grado⸺ tiene la capacidad de alterar la conciencia.

Por otro lado, la marihuana tiene más de 5.000 años de andar rodando por el mundo y cuando se pregunta por sus orígenes todas las flechas señalan al Asia Central. Desde mucho antes de la aparición del Código de Hammurabi o de que se concibiera la Epopeya de Gilgamesh, ya la humanidad conocía de sus propiedades analgésicas, antihistamínicas, gastronómicas y hasta la habían incorporado a sus rituales mágico religiosos, inventariada en los herbolarios del chamán y procesada en las rudimentarias retortas de los sabios alquimista. Existía una comunión con la planta.

“Los seres humanos somos marihuaneros por naturaleza”

Esta fue la conclusión a la que llegó el médico endocrinólogo Joaquin Armenta, a quien el diario El Tiempo ha publicado varios escritos en donde explica la relación cerebro-cannabis y de cómo cada sustancia o compuesto que introducimos en nuestro organismo con fines curativos o recreativos, ya se encuentra –por decirlo de algún modo– “reseñado” en nuestros sistemas endógenos. “Eso indica la endocrinología y neurofisiología” manifestó Armenta.

También explicó que nuestro cuerpo genera sus propios cannabinoides y que al igual que la dopamina o el cortisol, éste se genera al interior de nuestro organismo. La producción endocannabinoide se conoce como anandamida y su nombre proviene del sánscrito antiguo ananda que significa felicidad. De ahí que “Los seres humanos somos marihuaneros por naturaleza”.

Las disertaciones en torno al cannabis medicinal fueron organizadas por Tiremos Línea, un espacio de tertulias académicas y culturales del centro cultural Casa Amarilla, uno de estos nuevos entes culturales e independientes que llevan rato de estar emergiendo en el nuevo Getsemaní de Barranquilla. Es decir: en Barrio Abajo, en donde las casas culturales intercalan los estudios sobre el Caribe con las fiestas y bailes de un barrio tan popular como icónico.

Allí mismo se celebró el día internacional del cannabis, el famoso 4:20 y aunque reconocen que la celebración hace parte de la tradición anglosajona cuyo origen es polisémico e incierto. La verdad es que se ha tomado la fecha como referente para la consigna universal en Colombia de que ese día en particular “con decreto o sin decreto yo me fumo mi bareto” y así cantaron los asistentes al evento esa tarde lluviosa del 20 abril.

Más de 300 usuarios del cannabis se reunieron en Barrio Abajo para asistir a las conferencias que trataban de los usos recreativos y medicinales de la planta.

Quizá para algunos se trata de una minoría irrelevante. Lo cierto es que se habló sobre el marco jurídico que encierra el porte y uso del cannabis en Colombia. El estado del arte en regulación y leyes lo elaboró el abogado y director de la Comunidad Cannábica de Barranquilla Willian Rochel.

Sobre cannabis y psiquiatría, trastornos y tratamientos dirigió el conversatorio Haroldo Martinez, médico psiquiatra columnista de El Heraldo y miembro fundador de la Bacanería Planetaria.

Cuando llegó la hora de tratar sobre la industria y los negocios del cannabis medicinal quien tomó la palabra fue el joven empresario Dixón Calderon de Heallth Growers, un emprendimiento del Atlántico basado en el cultivo de cannabis medicinal.

Por otro lado, volviendo al experimento de la tarta con THC que tuvo lugar en Israel entre 1963 y 64, fue el Phd en química medicinal Raphael Mechoulam ⸺padre de la investigación moderna del cannabis medicinal⸺ quien en los laboratorios del Weizmann Institute of Science, aísla y caracteriza, por primera vez en la historia, la estructura y síntesis total de la molécula delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal y único ingrediente activo de los tantos tipos de cannabinoides que contiene la Cannabis sativa. Igual que la cafeína es el componente activo del café; la del té, la teofilina y el de la hoja de coca, cocaína.

Aquí ya no se trata del potente THC responsable de todos los efectos que conocemos: la risa, la desorientación, la lentitud, el hambre, etc. “La traba”. No, aquí hablamos de CBD, CBG y de los más de 113 compuestos que se estudian con fines curativos.

Si alguna vez la humanidad creyó en el poder medicinal de la moringa o el de la sábila, sépase que detrás de la marihuana hay miles de estudios en los que se ha probado la estabilización de paciente con cáncer y no solo como paliativo del dolor, sino como método de sanación integral.

Como en «Pájaros de verano»

En 1974 y en pleno pico de los movimientos contraculturales, cuya filosofía libertaria se cruzaba con la mística del uso de psicotrópicos como una forma genuina y espiritual de concebir el mundo, Jamaica dejó de ser el principal expendio de cannabis de EE. UU. luego de que la Administración de Control de Drogas (DEA) barriera de la isla antillana buena parte de los cultivos de Ganja.

Es aquí cómo el monopolio del tráfico de cannabis se lo queda la costa norte de Colombia. Las toneladas de marimba que abastecen a la Norte América del Woodstock se mueven por mar y aire a cambio de toneladas de dinero que son imposibles de contar. El billete se pesa. Los campesinos del Magdalena, Cesar y la Guajira nunca habían lidiado con tanta plata junta.

Florecen por todos lados los Lencho de las Mercedes y Arredondo, que sin ser un chiste se trata de personajes extravagantes, pintorescos y muy violentos. Cualquier imprudencia se paga con sangre y toda la costa Norte de Colombia sufre la maldición de la marimba y las balas no dan tregua.

Emerge una nueva clase social pudiente y la revancha entre clanes guajiros escala hasta la capital del Atlántico en donde verdaderas fortificaciones con fachadas residenciales se erigen en los barrios Los Nogales y Ciudad Jardín. En las serranías y desiertos asesinar pilotos y enterrar las avionetas fue una ofensa que marcó el fin de la Bonanza Marimbera hacía mediados de los ochenta.

Nuevas cosechas

Los eventos enfocados al tratamiento de la cannabis se vienen dando uno tras otro y con la dinámica el tema se agenda en los debates de la ciudad.
Esta vez se trató de un taller de autocultivo en la costa Caribe. El evento se realizó la tarde del lunes 18 de abril en un establecimiento comercial de comidas y bebidas al norte de Barranquilla. El Taller lo coordinaron con la ayuda de Fernando Henao quien anda por todo el país promocionando la Copa Cannábica Farallones 2022, un espacio para compartir, conocer y premiar las mejores flores del país.

Fernando es un abogado caleño de casi cuarenta años o más. Fue editor por dos años de la revista de contenido exclusivo al cannabis más importante de Hispanoamérica, Revista Cáñamo de España.

Como ya lo había manifestado para tantas otras entrevistas, me dice que no fue fácil la maniobra de jalar la revista hasta esta esquina de América del Sur hace casi ya una década. Primero había traído Weeds, que estaba en Chile y allá sí tenían Revista Cáñamo.

En Chile se le prendió el bombillo.
Dice que metió un millardo de revistas en su maleta y las contrabandeó hasta Cali en donde en un 2×3 los ejemplares de la revista dedicada a la literatura cannábica desaparecieron uno a uno. El éxito editorial de un medio de comunicación para usuarios del cannabis animó su aventura. Poco tiempo después, Revista Cáñamo se vendía en todas las Olímpicas, Éxitos y librerías del país.

Se podía acceder al taller con la entrada más barata que era de $85K e incluía un pack de 3 semillas del banco Black Tuna Seeds, un emprendimiento cannábico liderado por Carlos Vives Jr, director de genética de Avicanna, una de las empresas de cannabis medicinal más importantes de la región.
Carlos Vives Jr, es un hombre de 29 años de edad que estudió administración y negocios, es boricua y no se dedica a la música, como su padre.

Le dicen Charly y es conocido como genetista de cannabis. Se expresa con fluidez sobre genotipos, fenotipos, fitomejoramiento, marcadores de ADN y sobre expresiones físicas de la planta lo abarca casi todo. Habló largo rato de botánica y biotecnología cannábica. Para eso lo invitaron al taller, a ofrecer un masterclass. Es un tipo de complexión rolliza que fuma de su propia cosecha y que si se quitara la larga barba seguro dejaría expuesto el rostro de un adolescente. Cosa que no le resta en absoluto para lo que en el medio se conoce como un Master Grower. Pero no es el único.
Allí conocí a Ricardo Arévalo, otro Master Grower con el que fue más difícil de hablar que con el hijo de Carlos Vives, ya que, entre los apasionados por el autocultivo, Arévalo es una suerte de celebridad por estar entre los pioneros de la ciudad en ejercer el activismo en defensa del consumo recreativo y el autocultivo. Ricardo me comenta que es consultor y director en el área de cultivo de la industria del cannabis medicinal. Es cofundador de Killa Cultiva que es un grupo de cannabicultores profesionales cuyo objetivo se enfoca en promover el autocultivo y la investigación con fines curativos. Ha sido campeón de copas cannábicas y actualmente asesora a ingenieros agrónomos de Cannabis Medical Company By Frank Lamadrid SAS.
A paso de penitente

Fumar hierba no está entre mis destrezas. No obstante con gusto colaboré en las catas de exquisitos cogollos y encontré que hay variedades con más CBD que THC y también a mucha gente que a través de la información se empodera y día a día defiende su derecho como usuarios del cannabis.
No se trata de una cultura del cannabis como un movimiento rastafari. Se trata de empresarios, activistas, gente de a pie que lo único que tienen en común es que hay que seguir avanzando hasta desaparecer los estigmas y el rechazo hacía la planta y ven en el autocultivo una herramienta para combatir el narcotráfico y la violencia que éste genera.
Temblores ONG, la fundación que estuvo al tanto de los procesos judiciales en el estallido social de 2021, acaba de lanzar la Biblia de la dosis personal en la que explica paso a paso cómo salir bien librado en caso de un mal viaje con las autoridades. Allí están los 10 mandamientos y los 7 pecados capitales de los usuarios del cannabis y otros psicotrópicos.

https://www.temblores.org/herramientas-diseno-legal

También encontré información muy útil con la gente de Échele cabeza https://www.echelecabeza.com/ y sus testing de sustancias en rumbas y conciertos que promueven la disminución de riesgo en el usuario. En su portal pueden hallar información valiosa sobre las distintas sustancias y sus composiciones, artículos de opinión que tratan con seriedad y sin tapujos el mundo de los psicotrópicos.

Esta generación de empresarios del cannabis medicinal que conocí hace poco, nada tiene qué ver con la semblanza que nos quedó de la bonanza marimbera. La mayoría no pasan de los 40 y son personas que aplican la ciencia y los procesos legales del cannabis y todos ellos apuntan a participar de esta nueva economía que poco a poco se abre camino. Ahí está la ley del cannabis medicinal cuyo impulsor del proyecto fue Juan Manuel Galán.

La ley busca la regulación de la planta en el territorio nacional para el desarrollo de usos terapéuticos, medicinales y científicos.

Los estudios que patrocinan las trasnacionales ya tienen adelantado todo tipo de aplicaciones prácticas para los derivados de la planta. Los modelos de negocios no se limitan a fármacos y cosméticos. Hay propuestas de bebidas con cannabis que esperan salir al ruedo como afirma la Constellatio Brands, dueña de la cerveza Corona y Modelo. En Brasil hay ensayos positivos de cueros a partir del cáñamo, fibras, bioplásticos y todo un arsenal de productos que aguarda tras la puerta de la legalización por la que ya han transitado muchos países.

En Colombia antes de la Constitución del 91, si te agarraban con un gramo te aplicaban la ley 30 de 1986. Esta decía que las personas en estado de «drogadicción» serían internadas en establecimientos psiquiátricos aun en contra de su voluntad, o bien y sin más allá ni más acá, se les privaba de la libertad hasta por un año.

Eso no cambió sino hasta 1994 cuando el ciudadano Alexandre Sochandamandou demandó ante la Corte Constitucional dicha Ley, que según el demandante lesionaba los derechos fundamentales de los usuarios de sustancias psicoactivas. La Corte falló a favor de Sochandamandou con la sentencia c221 de 1994 cuya ejecución despenaliza el consumo y porte de la dosis personal. El Magistrado Ponente fue el Dr. Carlos Gaviria Díaz y este mes de mayo su sentencia cumple 28 años y se ha tomado como el primer paso hacia la regularización definitiva del uso del cannabis con fines medicinales y recreativos. Es decir, adulto.





Deja un comentario